Gente agradable

QA234 PREGUNTA: [Del personal de cocina del Centro en Fenicia] En este trabajo, es muy gratificante complacer a la gente y que la gente lo apruebe. Siento en mí - y pienso con otras personas que trabajan en la cocina también - una dificultad para mantenerme centrado. Sé que no es por el trabajo, pero me hace surgir una dificultad ya existente, y quiero saber si podrías ayudarme. Quiero poder hacer el trabajo lo mejor para sí mismo y para mí, pero al mismo tiempo los demás también.

RESPUESTA: Bueno, este problema no está directamente relacionado con la comida en absoluto, pero es un problema que se encontrará en cualquier situación en la que se encuentre. Estaré encantado de responderle sobre esa base. Por supuesto, dondequiera que exista ese problema, todo lo que haga por sí mismo se verá disminuido.

En la medida en que tenga miedo, estará en un doble vínculo, en una esclavitud a una figura de autoridad, que puede actuar con cualquier persona, incluso con las personas que trabajan para usted o para usted. Se convierten en autoridades que te amenazan. Ahora, en el momento en que tienes miedo y estás ansioso por complacer, ya hay resentimiento y una corriente subterránea de desafío y rebelión allí.

Ambas actitudes, tanto la placentera como la rebelde, consumen una tremenda cantidad de energía que de otro modo sería energía creativa que se dirige al cumplimiento de cualquiera que sea la tarea, ya sea trabajando en la capacidad de un gerente en la cocina o en cualquier otra área.

Lo que es necesario aquí es que a medida que se va reconociendo esta tendencia, siempre conectes con la otra cara de la moneda. Cuando te encuentres en el estado de dificultad para afirmarte, la confusión, el afán de agradar, ve la rebelión que hay debajo y viceversa. Cuando tenga esta conciencia, entonces el sacrificio, por así decirlo, podría hacerse para renunciar a la gratificación que el ego deriva del acto de complacer o desafiar. Sacrifique esto por la causa más grande de crear tal vez una hermosa comida en el espíritu de Dios.

Esa será tu libertad. Esa será tu verdadera autonomía. Es un acto que debe seguirse y puede seguirse siempre que se encuentre. Y entonces sabrás desde dentro, como un hecho indirecto, una manifestación espontánea, cuándo será correcto afirmar que lo que sientes es, dadas las circunstancias, la mejor manera, y cuándo puedes ceder. Ambos se harán con gentileza, constructivamente, sin malos sentimientos, porque vendrá de su propio centro interior.

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